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Una aventura en Sahara

INFORME: SAHARAUIS

INFORME: LOS SAHARAUIS.

 

Hay dos libros muy buenos que hay que leer si quieres comprender la historia del Sahara. Con ellos sorprenderás a los mismísimos saharauis, además de obtener su estima por entender estos que eres una persona que conoce su historia y a su gente.

Estos libros son: “La historia prohibida del Sahara español” y “Guerra en el Sahara”, éste último, desgraciadamente ya descatalogado.

A través de estos libros comprenderás también la implicación que España y los españoles ejercieron en este territorio.

El último libro que estoy leyendo, aunque estuve a puntito de dejar de leerlo por su clara y palpable parcialidad a la hora de escribir y detallar las batallas de la guerra civil, también me ha sorprendido, porque define casi con exactitud todas y cada una de las impresiones que yo había anotado a la hora de definirlos y catalogarlos.

Este libro se llama “Smara, historia de una ilusión” y define a los saharauis antes del saqueo a su forma de ser y personalidad que les ha producido, en mi humilde opinión, la ayuda humanitaria. Por tanto hay algunas cosas que no las he vivido o sentido así, pero, de todas formas, me voy a atrever a escribirlo de forma literal. Haciendo unas pequeñas matizaciones a modo de paréntesis.

Tienen una religiosidad profunda y menos fanática que la de otros pueblos islámicos; también respetan más a la mujer( el divorcio está desde muchísimo antes que en España y los cuernos, que merecen otro capítulo aparte, digamos que se toleran muchísimo más que en cualquier lugar del mundo) veneran a sus mayores; son puros de costumbres; no beben, apenas fuman y no conocen la droga ni la homosexualidad (lo de fumar, habrá que dejarlo para otras partes, aunque sí que es cierto que los mayores fuman la manilla, proveniente de Canarias, que es una especie de pipa a la que apenas le caven dos caladas o tres, por lo que evidentemente fuman menos. Aunque la invasión del american leyend, tabaco baratísimo e infumable, hace estragos entre la juventud. Lo de la homosexualidad es cierto, que no hay, aunque como en todos los lados, el día que salgan, pues saldrán…es evidente. Como dijeron de las meigas, haberlas hailas. Puede influír la tardanza en el hecho de que aquí en las casas no hay apenas armarios. Respecto a las drogas… todo llega, eso es un mal mundial, aunque lo cierto es que es difícil encontrarla); están ligados por arraigados vínculos familiares y de trivu; son tremendamente fatalistas: cuando os encontréis con alguna desgracia, siempre oiréis la misma palabra: mectub, estaba escrito; el hecho de que desde jovenes tengan que valerse por sí mismos les hace muy individualistas; son hospitalarios en grado sumo; veréis que a veces cuando estáis comiendo con ellos en una jaima, llegará un extraño que se pondrá a comer con vosotros sin que nadie le pregunte quién es ni de dónde viene: sólo se lo preguntarán después de haber comido. Son amantes de la educación y las buenas formas, y nunca llegan a las manos: si tenen que resolver una diferencia lo harán a tiros, pero jamás se enzarzarán en una pelea (lo de las armas serían  otros tiempos, pero sí es cierto que yo desde que estoy aquí no he visto nunca una disputa que se resuelva con las manos y apenas he visto enfrentamiento alguno); no toleran la injusticia y los malos tratos, y aprecian la generosidad y el señorío, aunque debéis tene en cuenta que son insaciables: dad con tiento, y siempre haciendo esperar; son muy orgullosos y extremadamente resistente a las fatigas, al hambre, a la sed y a las privaciones; tienen un extraordinario sentido de la orientación y una notable agudeza visual (hay un refrán saharaui muy gracioso y que lo he podido comprobar literalmente que dice: más ve un viejo sentado, que un joven de pie). Sin embargo, son muy poco sentimentales e imaginativos (con excepciones muy agradables, como el Rubio, por ejemplo); son incapaces de comprender ideas abstractas como honor, patria o disciplina; sólo aceptan someterse, y hasta cierto punto a las personas que les demuestren que poseen las cualidades que ellos aprecian, que conozcan su país y que respeten sus costumbres y forma de vivir; son sensuales y curiosos y con un acusado e infantil sentido del humor; desconfían de lo que no conocen (un ejemplo muy claro es la comida, sólo comen lo que conocen y muy rara vez prueban algo que desconocen, aunque sea algo tan sencillo como pueda ser el orégano, el perejil, los calamares, el pulpo…); son indolentes, y jamás realizarán un esfuerzo que no sea estrictamente necesario” (Fernando Mata 1991, 99)

Lo de la comida es un ejemplo claro. Les gusta su comida y su forma de hacerla, que es básicamente de subsistencia, es decir, no le suelen poner nada de amor. Ponen la olla y se van a hacer el té. Al tiempo vuelven a la cocina y apagan la olla. Ya está la comida. Después les das una paella, con su azafrán, sus gambitas, con el refrito de verduras, el arroz en su punto y no les da ningún reparo decirte que no les gusta, que prefieren su arroz, que eso no se lo comen ni las cabras.

- ¡Aggg!, melh (salado, salado)- y se quedan tan frescos y tú con cara de alelao.

A mi entender hay cuatro situaciones y por tanto cuatro tipos de saharauis.

Los primeros son los que viven en los Campamentos. Gente que lleva aquí desde el año 1975 y sobre todo después del 91, fecha en que acaba la guerra y comienza el programa Vacaciones en Paz. A partir de ahí empieza a venir a los campamentos una ayuda humanitaria, muchas veces mal entendida y mal ejecutada que repercute en la forma de ser de estas gentes, aparecen las diferenciaciones sociales y económicas. Hace poco me dijo una amiga una frase que me entristeció mucho y que en parte tiene un poco de razón.

- Cómo ve un niño saharaui a un nasaraini (como un caramelo gigante)

- Cómo ve un adulto saharaui a un nasaraini (como un billete de 100 euros)

- Cómo se ve un nasaraini a sí mismo (como una duna, cubierto de arena)

Esto es un poco triste y gracias a Dios no es una cosa generalizada, pero es que desde España se han hecho las cosas muy mal a veces. No puede ser que las ayudas se hagan individualizadas de familia a familia. No puede ser que los proyectos de las asociaciones de amigos de un pueblo u otro hagan proyectos que no revisan ni evalúan, no puede ser que se hagan proyectos sin ejercer los acuerdos protocolorarios con las diferentes contrapartes y no puede haber contrapartes que sean solamente personas y ya está… Es decir, aquí se han saltado el manual de cooperación a la torera en multitud de ocasiones y así nos luce el pelo.

Por otra parte llevan 35 años siendo gobernados por el Frente Polisario, partido único y partícipe de la revolución y de la lucha armada por la independencia saharaui, ya contra los españoles, contra los marroquís o contra los mauritanos. Éstos, en un principio tenían unos ideales ejemplares y han formado una sistema de gobierno encomiable para una situación tan peculiar como la saharaui, pero amigos, son 35 años gobernando los mismos. Los mismos perros con los mismos collares o a veces intercanbiándolos…

El pueblo saharaui les apoya, en el sentido que han decidido que hasta que la situación se arregle prefieren no manifestarse, apoyan incondicionalmente a su partido, pero hay una frase que se dijo hace tiempo y que es una verdad como un templo: Renovarse o morir… En fin…dar paso a los jovenes, valorar las nuevas generaciones no es tan fácil como parece, sobre todo cuando tienes la sartén por el mango. La sartén de los huevos de oro, la sartén del manejo de la ayuda…

Los segundos son los que viven en los territorios liberados. No es que sea una gente definida. Los saharauis, van y vienen de estos territorios a su antojo. Sin embargo estos son los genuinos, los verdaderos saharauis que realizan la vida del desierto, los nómadas, beduinos, buscadores de las nubes, que disfrutan de una vida tranquila, pacífica, en su tierra, en su verdadero Sahara y no en una tierra prestada, bajo las requisas argelinas.  Los territorios liberados constituyen el 22% del territorio total del país, conseguida gracias a la sangre, sudor y esfuerzo de muchos saharauis, que murieron en la guerra, pero que practicaban la guerrilla más terrorífica y certera. Con apenas un ejército de cuatro gatos con respecto al gran Marruecos, cargados de armas compradas a los españoles, franceses y americanos a golpe de acuerdos comerciales y talonarios, que empobrecían al pueblo marroquí, mientras que su monarca, descenciente del mismísmo Alah, se cubría de gloria y ostentación. Quizás sea la parte menos agraciada del país, pero es suya y pueden disfrutarla en libertad, practicando la vida que siempre les gustó. Con su frig, en sus jaimas, cuidando sus camellos y cabras. Bebiendo su leche, comiendo su carne y haciendo la famosa “merifisa” (especie de migas con carne, con la peculiaridad de que el pan se hace enterrándolo bajo las brasas).

Ésta tuve el placer de comerla en mi reciente viaje por estos territorios, donde descubrí al verdadero saharaui, donde mi corazón lloró de rabia y al mismo tiempo mi alma tiritó de vergüenza por haber pensado alguna vez que este pueblo no se merecía tanta ayuda. Este pueblo se lo merece todo. Su hospitalidad, su sensillez, su vida alegre y tranquila se funde pacífica con la naturaleza. ¡Y qué naturaleza! El paisaje árido, desolado, kilómetros y kilómetros de bastas llanuras de desierto de piedras y arena, apenas unos cuantos arbustos y taljas distribuidas desuniformemente rompen la monotonía de un paisaje desolador. Pero amigos, nunca antes había sentido que algo me llenaba tanto. Desde lo alto de las piedras de Erqueyez, montañas de la época del cuaternario donde un guia me explicó que habia dos tipos de piedras, la arenisca y las pedruscas,, y que estas últimas se formaron partiendo de un grano de arena, para crecer y crecer hasta hacerse montañas. En fin, a parte de esta graciosa explicación nunca antes he sentido la inmensidad y grandeza de la nada.

Creo que la narración anterior refleja sin más lo que he sentido por este pueblo a través de este viaje de apenas tres días. Gracias a Dios, walahi, porque si no lo llego a hacer no habría entendido nada en absoluto. Como tampoco entenderé la totalidad de la situación hasta que no viaje y conozca in situ lo que pasa en los territorios liberados. Y es que no es lo mismo ver que escuchar… No es lo mismo.

La tercera parte serían los saharauis de los territorios ocupados, que no Marruecos. Hoy mismo han venido algunos activistas de las zonas ocupadas, que han explicado las vejaciones, maltratos y violaciones a los derechos humanos que sufren los saharauis dentro de su país a cargo de sus ocupantes, los marroquís.  No me cabe duda que debe ser un infierno vivir allí y sobre todo si defiendes una causa que trístemente mucha gente apoya de palabra o pensamiento, pero que poca gente obra para resolver o ejerce la omisión cuando debería no hablar, sino gritar para que se escuche bien. Qué prueba más feaciente que la que nos contaba y mostraba la misma Aminetu Haidar hace poco, pero que luego se diluyó como un azucarillo en el café. Nunca antes se ha hablado tanto del proceso Saharaui y sin embargo, no se contó absolutamente nada. La gran mayoría del pueblo, sigue desconociendo la verdad de lo que pasó y la realidad de lo que pasa.

Tendré que ir allí y ver con mis propios ojos lo que pasa para contemplar el círculo completo de la perspectiva saharaui. Faltarían únicamente aquellos que viven en el extranjero.

La cuarta parte. Los saharauis que viven en España, Mauritania, Argelia, Francia, Italia y otros países de Europa, América y África. Habría que distinguir dos clases aquí. La primera sería el entramado de relaciones exteriores que tiene el Frente Polisario por el mundo y que son los encargados de llevar a cabo las labores de relaciones exteriores y peticiones de ayuda y cooperación. Estos tienen la gran suerte de beneficiarse de muchos privilegios que otros saharauis tienen simplemente vetados, y son gerifaltes del partido, evidentemente. Los otros son los muchos saharauis que, muy bien formados o poco, trabajan por el resto del mundo (muchos de ellos en España) y envían dinero a sus familias en los campamentos, para que puedan soportar la cada vez más cara vida allí. O debería decir aquí, porque aquí estoy, y puedo comprar la comida, pero y ellos… ¿pueden?...

Foto de la clase

Foto de la clase

Cristina dando clase a nuestras alumnas, futuras maestras de español

 

Cap. 6 Tocando la arena

Cap. 6 Tocando la arena

CAP. 6     TOCANDO LA ARENA

  

Desde la ventanilla del avión, Brahim observaba atónito las nubes, estaba literalmente flipando. Entre ellas se observaba un trozo de tierra y después una gran mancha azul. Estaban dejando España  y llegando a la costa africana. Pronto llegarían a Argel, su primer destino. Después allí cogerían otro avión hasta Tinduf que según había dicho Fadel, era donde estaban los Campamentos de Refugiados Saharauis.

Estaba pensando en lo rápido que habían sucedido las cosas, después de aquella conversación que tuvo con su madre. Al día siguiente cuando volvió del colegio, su madre y su tío habían hablado y lo habían arreglado todo. Se irían en una semana. Había que irse pronto, porque luego al llegar el verano hacía mucho calor. Además la mayoría de los niños de la edad de Brahim venían a España en un programa que se llama Vacaciones en Paz, y no era cuestión de que él fuera el único niño de los campamentos. ¿Con quién iba a jugar entonces? No conocería a todos sus primos. Esto le desconcertaba un poco, porque lo primero que le habían dicho era que su familia había muerto en esos bombardeos y ahora sin embargo aparecían primos, primas, tíos y tías por todas partes. Antes la familia de Brahim eran Ana, su abuela Narcisa y su tío Narciso, que había visto apenas un par de veces, porque estaba de misionero en la India. Ahora parecía que había sacado una caja de donetes mágicos y la familia se había multiplicado.

En el colegio le habían dejado ir sin ningún problema. Todavía recuerda las palabras del profesor:

- Ana, no te preocupes que Brahim ya tiene aprobado el curso… Únicamente, si puede volver antes de que den las vacaciones, así no se perderá la fiesta del final de curso, y un diploma especial que le tengo ya medio preparado. Y tú… ven aquí –cogió a brahim de los hombros como solía hacer cuando les daba una charla íntima- aprovecha este viaje. Vas a conocer otro mundo, otra forma de vida muy diferente a la que conoces. Sé listo y coge las cosas buenas que veas. En todos los sitios se puede aprender, es cuestión de mirar con los ojos abiertos. Ya sabes lo que digo… ¿No?

- Si maestro, creo que sí…

- Pues ve y aprende. Elige lo mejor de cada mundo y hazte el tuyo propio.

Esto último no lo entendió mucho, aunque asintió de igual forma. A lo mejor con el tiempo ya lo comprendería.

Cuando el avión aterrizó, Brahim sintió un cosquilleo en la barriga, parecido al que sentía cuando montaba en el Zigzag que iba a las ferias de Tomelloso. Fue entonces cuando su tío, que había estado dormido todo el trayecto, despertó.

- ¡Ahh! ya hemos llegado.

- Se te habrá hecho corto el viaje ¿no?, sabes que ha venido la azafata a reñirnos porque de los ronquidos que pegabas el capitán no se concentraba para pilotar el avión.

- Si, no me digas.

- Que no hombre, que es broma.

- No sabía que eras tan bromista… Eres igualito que tu abuelo, siempre bromeando… Me acuerdo una vez que fuimos a la playa de Puerto Rico, al sur del Aargub. Le habíamos pedido la barca prestada a un amigo de nuestro padre, y este nos la había dado con la condición de llevarle dos buenas corbinas (un pescado típico de allí). Tu abuelo invitó a dos chicas españolas para que viniesen con nosotros. Luego una, María, una morena guapísima hija de un coronel del cuartel de Villacisneros, que después  fue por un tiempo novia de tu abuelo… Pues bien… Cuando fuimos a devolverle la barca, nos preguntó por las corbinas y tu abuelo le dijo:

-Pescarlas las hemos pescado, pero eran demasiado dulces para traértelas… Y además demasiado pequeñas para ti, pero si nos dejas la barca otro día, igual te presentamos a su madre. Los tres entonces rompimos a reír- Fadel también esbozó una sonrisa recordando.

- Me gustan mucho tus historias. –Dijo Brahim.

-Y a mi contártelas- concluyó el tío- pero ahora vamos,  salgamos del avión.

 

En el aeropuerto de Argel estuvieron esperando más de ocho horas hasta la salida del siguiente avión, así que a Fadel le dio tiempo a contarle un montón de historias de él y su abuelo y también alguna de Fatma, su madre natural, de cómo luchó por su pueblo incansablemente organizando las entifadas, que no eran más que manifestaciones en la calle.  A pesar de saber que cada vez que la cogían, los castigos que la policía marroquí le infligían eran más fuertes y duros, ella nunca se rindió y luchó por su pueblo hasta el final de sus días.

 

Llegaron a Tinduf a las cuatro de la mañana. Brahim, que no había dormido nada en todo el viaje, estaba destrozado y no se enteraba de mucho. Con la ayuda de su tío, tuvo que rellenar dos tarjetas, con datos que decían quién era, de dónde venía y dónde se iban a quedar.

Después fueron a una sala muy pequeña, donde se apelotonaba todo el mundo para coger los equipajes. La cinta de apenas cuatro metros estaba cargada de maletas, que caían al suelo sin cesar, porque entre tanta gente no se podía acceder a ellas. Cuando se fue despejando la cosa, Brahim y su tío por fin pudieron coger su maleta y salir fuera del Aeropuerto. Allí había un autobús donde empezó a subir toda la gente hasta que no cabía nadie más. Luego había otros que subían en todoterrenos. Por fin vino un hombre que dio un abrazo y dos besos a Fadel, además de hablarle en, se supone hasania, un montón de frases que no llegó a entender. Éste vestía con la darrá, pero en vez de azul, esta vez era blanca.

- Mira Brahim, este es tu tío Luchaad.

Antes de que el pudiera reaccionar, su nuevo tío le cogió y le fundió en un gran abrazo con sus grandes manos.

- ¡Yaale!- dijo Luchaad.

- ¡Vamos al coche!, dijo Fadel.

A los 20 minutos de haber montado en el Nissan Patrol, este se paró. Su nuevo tío dijo algo en hasanía y Fadel empezó a reír a carcajadas.

- Bienvenido a los campamentos. Nos hemos quedado sin gasolina…

Entonces sacaron las mantas y se pusieron a esperar tumbados al raso y arropados esperando a que viniera alguien con gasolina.

Brahim, se quedó mirando el cielo cargado de estrellas, tantas como no había visto en su vida, tocó el suelo y cogió un puñado de tierra. No era arena del desierto como había visto en fotos. Era arena gorda con piedras… Con el puño cerrado y cargado, se quedó dormido al momento.

 

Informe Tinduf

El viaje a Tinduf.

 

Tinduf es la ciudad más cercana a los campamentos. Antiguamente, antes de la creacción de los Campamentos Saharauis allá por 1975, era un areopuerto militar y poco más, pero ahora es una ciudad próspera que vive precisamente del abastecimiento de las necesidades Saharauis.

Hay que aclarar que los campamentos, están en suelo argelino. En una zona árida y desértica, donde no había nada, pero que a la vez era una zona de tránsito, para los nómadas que venían de Mauritania, de Mali,… y que van hacia el norte y oeste o viceversa.. Esta aclaración es importante, para que comprendáis que los saharauis, ahora mismo, a parte de los territorios liberados, no tienen dominios propios salvo los prestados y que tienen que pedir permiso a Argelia para todo. Incluso si quieren escavar un pozo de apenas unos metros, no pueden hacerlo, sin el beneplácito de éstos. Por otra parte también se considera territorio militar, tanto Tinduf, como los campamentos y que para salir de ambos hay, ya seas nasaraini o saharaui, tienes que pedir permiso a Argelia.

También hay que específicar que la moneda con la que funcionan en los campamentos, es la moneda argelina, los dinars, aunque ellos todavía cuentan en ugias. Por lo tanto para un extranjero que viene de fuera, es todavía más difícil, porque no le van a decir el precio en dinares, sino en ugias y luego el debe de hacer el cambio. Hay que dividir por 200. Es decir que 45.000 ugias serían 225 dinares. En fin, un poco de lío.

Otra cuestión importante, es que Argelia, es el único país democrático en todo el territorio, aunque algunos por cuestiones de interés personal, se vuelvan locos diciendo que Marruecos también tiene un estado democrático… lo cual no me hace sino esbozar una leve sonrisa de sarcasmo. Bien eso quiere decir, a nivel económico, que tienen un sistema de impuestos y unas reglas comerciales a la hora de cambio de divisas, con bancos, leyes…

En los campamentos, sin embargo, ni tienen sistema de impuestos, ni hay una regla fija a la hora de cambiar monedas ni nada por el estilo… En España lo llamaríamos mercado negro (mercado libre de impuestos), aquí es el mercado normal. El mercado negro sería, la venta de productos que vienen como ayuda humanitaria, que también lo hay y mucho más de lo que debería por desgracia.

 

Bien ahora vamos al lío:

 

Primeramente los aproximadamente 250.000 saharauis que viven en los campamentos han formado una estructura comercial de productos necesarios para la vida: Alimentos, enseres, aparatos electricos, recambios… que proceden todos de Tinduf, a los cuales le han aumentado más o menos un 10 o 20 % . Esa es una parte de la economía de los campamentos.

Otra parte fundamental es la proporcionada por las ONGs, proyectos de asociaciones y organismos gubernamentales, que proporcionan otra de las fuentes más importantes de dinero a los campamentos a través de la concrección de los proyectos. Dichas entidades tienen que traer dinero a los campamentos y aunque muchas lo hacen bajo cuerda. Es decir, en cinturones, zapatillas, habitáculos insospechados o no… Otra gran parte, y sobre todo si se trata de cantidades grandes, debe hacerse a través de los bancos que hay en Tinduf…

¿Os preguntaréis… por qué no se hace  a través de los bancos siempre?...

Eso se explica por lo que antes he mencionado… En los bancos hay que pagar divisas… en los campamentos no, y el cambio te sale muchísimo mejor.

 

Los saharauis pueden ir a Tinduf a comprar, no hay problema en eso. Sin embargo los argelinos no pueden estar en los campamentos. Esto hace que los proyectos muchas veces se encarezcan, ya que la mano de obra saharaui es mucho más cara que la argelina. Y claro eso es el pan de los saharauis y lo cuidan bien.

Tampoco los nasarainis cooperantes o expatriados (es decir, los extranjeros que trabajamos aquí) podemos ir a Tinduf, salvo con un permiso especial que te da Argelia y piden desde el protocolo saharaui. Y cuando vamos, generalmente a lo que os he dicho del banco, tenemos que ir escoltados por la policía Argelina…

 

Nuestro viaje:

 

Nosotros no íbamos al banco, sino a comprar alimentos, material escolar para los alumnos del 9 de junio y enseres para la casa. Dado el carácter de nuestro proyecto, que vamos a estar tanto tiempo, algo muy inusual, tenemos las mismas necesidades que tiene un saharaui, es decir, necesitamos ir a comprar a Tinduf, como todos. Pero claro, esto no interesa, porque dejaríamos dinero a quien no debemos… ¿no? El año pasado en 8 meses no se nos concedió el permiso. Este año sí… Cosas de la vida.

En la frontera nos estaban esperando dos Nisan Patrol de los militares argelinos, que nos escoltaron con las sirenas. Uno delante y otro detrás. Posteriormente nos dejaron en las comandancias de la policía. Donde otro coche de policía cogió el relevo a los militares. Un policía de la secreta se subió en nuestro coche de protocolo y nos acompaño a realizar nuestras gestiones.

Primeramente nos llevaron al banco, y tuvimos que hacer el paripé allí, porque nosotros no cesitábamos sacar dinero, así que tuvimos que preguntar qué tramites eran necesarios para abrir una cuenta allí. Después y a la velocidad del rayo. Algunas veces con la sirena puesta para evitar el tráfico, nos llevaron a hacer las compras. En menos de una hora… habíamos acabado. Tardamos dos horas de tedio esperando en el jeep a que nos miraran los pasaportes, apuntaran nuestros nombres de las fotocopias que previamente habíamos entregado. En fin… papeleo. Y luego en una hora escasa nos despachan.

Nosotros, ilusos, que queríamos ir a un restaurante y a un haman, pasando tranquilamente el día en Tinduf…Ja.

Lo que esgrimen para tanto lío es nuestra seguridad… Además últimamente con los conflictos en Mali, Niger, los secuestros de los cooperantes en Mauritania, el horno no está para bollos y… es mejor asegurar.

 

CAP. 5. LA GRAN DECISIÓN

CAP 5. LA GRAN DECISIÓN.

 

- Bueno habrá que meditarlo – por fin dijo Ana, sin mucho entusiasmo y es que la idea de perder a Brahim algún día, siempre le había rondado por la cabeza y no estaba dispuesta. Era lo único que tenía, se había volcado con él. Sí, es cierto que no era su hijo natural, pero ella le había querido y tratado mejor que si fuera su verdadero hijo. Para Ana ese niño había sido una bendición, lo mejor que le había pasado en la vida. Para colmo Brahim era el niño ideal: caval, inteligente, bueno, trabajador, cariñoso.

Por otra parte, sabía que más tarde o temprano, este día llegaría. El día en que se supiera la verdad, el momento en que Brahim tuviera que decidir entre dos mundos tan diferentes. Es el momento que toda madre teme, cuando sus hijos abandonan el hogar, el nido familiar, pero, ¡dios mío! ¡No tan pronto!

Habían llegado a casa, colocado las cosas del viaje, cenado y visto un poco la tele hasta la hora de acostarse, pero nadie había dicho ni una palabra. Todos estaban ensimismados en sus propios pensamientos, meditando sobre la frase que Fadel pronunció unas horas antes. Cada uno con sus propios temores.

- La almohada es buena consejera. –Dijo el tío- “Laila saida”- que significaba buenas noches y seguidamente se retiró a la habitación de invitados.

- Nos vamos todos a dormir. Es una buena idea. –dijo Ana- Vamos Brahim a lavarte los dientes y ahora voy a darte las buenas noches.

A los diez minutos Ana, después de ponerse el pijama, entró en la habitación de Brahim como hacía todas las noches antes de acostarse. Acostumbraban en ese rato a dialogar sobre lo que había aprendido en la escuela y a leer un libro, que el maestro les había mandado para que los padres e hijos aprendieran a ir juntos de la mano en el camino educativo. Unos días leía Ana y otros Brahim… Era su rato de intimidad y les gustaba mucho a ambos… Pero ese día no hablaron de cosas de la escuela. Para sorpresa de Ana Brahim también había estado pensando y mucho, en lo que su tío Fadel había dicho.

- Mamá, quiero ir al Sahara, quiero conocer la tierra donde vivió mi abuelo y mi madre. Quiero decir, mi otra madre, porque para mi tú serás siempre mi mamá. Lo que quiero decir, es que yo siempre te voy a querer. Siempre, siempre. No importa donde esté, no importa si estoy aquí o allí, pero creo que ahora necesito saber cosas.

- Lo sé Brahim, lo sé.

- No te preocupes, porque volveré pronto. Antes de que te des cuenta estaré otra vez aquí. A tu lado.

- Bueno hijo, creo que tienes razón, que necesitas saber cosas y te vendrá bien ese viaje. Además sólo has viajado fuera una vez y ya eres todo un hombrecito. Pero ahora duerme, hablaremos mañana de todo esto.- Ana se fue a domir pensando en que su hijo no dejaba nunca de sorprenderla. ¡Qué sensatez! Desde luego tenía que estar orgullosa de cómo había criado a su hijo y aunque ahora se iba a enfrentar a muchas contradiciones, estaba segura de que él podría salir adelante con todo ello. Así que se fue a dormir un poquito más tranquila…

 

Parece que entonces, la decisión está tomada… Brahim viajará con su tío al desierto…

¿Cómo será el viaje? ¿Qué le esperará allí?... lo sabréis en próximos capítulos estar atentos…

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Foto nº 4... Nuestra casa, ahí vivimos: Comemos, trabajamos, dormimos... Casi siempre está, como veis llena de gente

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Foto nº 3 ...Servicio después de la tormenta.

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Foto nª2.... Rabab con Memona en el Bubisher, el bibliobus del Sahara....