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Una aventura en Sahara

camellos en el abrevadero

camellos en el abrevadero

Foto cedida por el sabio del desierto... El señor bumares.....como dice el Rubio... que es otro ilustre en los campamentos...

Cada uno a su modo... Uno del atleti y el otro apunto de hacerse... aunque todavía se resiste y viste merengue.

CAPÍTULO 8:

CAP. 8 LA FIESTA DE BIENVENIDA

 

La casa de Luchaad estaba en el barrio 1, mientras que ellos se encontraban en el barrio 3. Su tío le explicó por el camino que había cinco wilayas:

-“Smara es la más grande, Ausserd, El Aaiún, El Veintisiete y Dajla (que es la más lejana, a casi 140 km.)” cada wilaya tiene varias dairas y  a su vez, cada daira tiene cuatro barrios. Los nombres no están cogidos al azar, sino que representan aquellas ciudades que tuvimos que abandonar en nuestro Sahara, ahora ocupado por Marruecos. El caso del 27 de Febrero es especial. Antiguamente era una escuela de mujeres, pero se fue poblando debido a que las profesoras se traían a sus familias y además como aquí disponemos de luz poco a poco fue viniendo más gente hasta formar una wilaya pequeñita, que actualmente tiene seis barrios. Otra circunstancia que hace del 27 el sitio más deseado por los saharauis  es su proximidad a Rabuni y a Tinduf.

- ¿Y qué es Rabuni? – preguntó Brahim.

-  Rabuni es el centro administrativo y donde están todos los Ministerios. Aquí aunque no lo creas tenemos más que en España. Yo casi no sé ni los que hay.

- Y, ¿por qué no se viene todo el mundo aquí al 27?, porque de tener luz a no tenerla va mucha diferencia.

- Bueno, sí que hay diferencia, claro, aunque todo el mundo tiene sus placas solares, que ayudan. De todas formas no es tan fácil venir aquí, necesitas un permiso para trasladarte, y hacerte una casa cuesta dinero, además de perder el que ya has invertido haciéndote la tuya, pero de año en año se nota que está creciendo mucho. Antes había cuatro gatos y ahora somos un montón.

- Mira, ya hemos llegado. Esa es la casa de tu tío.

Delante de la casa había un montón de gente, las mujeres con sus melfas y los hombres unos con darrás y otros con fugías, que son una especie de camisones hasta los pies, los niños y niñas, sin embargo, iban vestidos normalmente. Como si Brahim fuera una persona importante estaban todos en fila, deseosos de abrazarle. Pero, por el fuerte respeto que en esta sociedad se tiene a los mayores, empezaron por el más anciano de todos. Mohamed, al que todos llamaban “el abuelo” era tío de Fadel y del abuelo de Brahim y tenía más o menos 100 años. En realidad no se sabía cuantos años tenía con exactitud, pero por las cosas que recuerda, dicen que debía tener esa edad.

Los saludos a cada miembro de la familia fueron extensos y siempre con las mismas frases, con una especie de ritual.

- Salam alaicum

- Alaicum salam.

- Shkifkom,yak labas,yak ljer.lhamdulilah.

- Yak labas, yak ljer, mashalah, tabaraka lah.- Las palabras eran dichas al unísono, sin apenas escucharse el uno al otro.

Luego al acabar procedían a presentar a Brahim y todos, sobretodo las mujeres, le daban besos abrazos y le apretujaban hasta casi asfixiarle.

El baile de presentaciones fue tan grande y rápido que Brahim a penas pudo retener ningún nombre, tan sólo los que le parecieron más llamativos. Además del abuelo quien le pareció la persona más vieja que jamás había visto, se fijó en Mamía una mujer más o menos de la edad de su madre que incompresiblemente era la mujer del Abuelo. También le llamó mucho la atención Lafdal, hijo de Fadel y por tanto su primo segundo o su tío segundo no lo sabía muy bien. También se acordaba de la mujer de su tío abuelo, una mujer también mucho más joven que él llamada Zenía. Pero sin duda alguna, la que más atención le llamó fue la última, una niña más o menos de su edad, con el pelo corto y una mirada misteriosa de ojos negros color azabache, que le cautivaron al instante. De esto se dio cuenta casi todo el mundo, porque como si estuviera hipnotizado, no podía dejar de mirarla. Hasta la muchacha se ruborizó un poco y bajó su mirada al suelo. Fue entonces cuando Fadel le cogió del hombro.

- Vamos pajarillo despierta ya. Van a matar a la segunda cabra ¿Quieres venir a verlo?

No tuvo tiempo de contestar todos los niños se pusieron como locos y Lafdal le cogió del brazo y tiró de él.

-Vamos Brahim, tú vas alucina.

-Pero es que hablas español.

- Sí claro, ¿Dónde eres tú?

- Yo vivo en Tomelloso.

- ¿Dónde es eso? En Cataluña, en Andalucía, en Castilla la Mancha.

- Sí en Castilla la Mancha.

- Yo de Castilla y león. Mi familia de Béjar.

- ¿Cómo? Vives allí.

- No hombre –gritando muy fuerte- Vivo aquí. Voy en verano. Venga vamos a la cabra.

Entre Fadel y Luchaad cogieron a la cabra, la derribaron cogiéndola del cuello, como si la hicieran una llave de judo y la pusieron al lado de un agujero, que previamente habían hecho en la arena, mirando hacia el Este, hacia la Meca.  Antes de que la cabra pudiera casi quejarse, le rebanaron el cuello con un cuchillo. Apenas se oyó un pequeño grito agudo que penetró en el oído de Brahim como el filo de una navaja. Le pasó lo mismo la vez que su madre le llevó a ver una matanza típica que hacían en una casa al lado de la de la abuela Narcisa. Aunque sin duda, fue peor la primera porque el cerdo gritaba muchísimo más.

Esta vez la cabra no gritó tanto. La sangre que salía a borbotones llenó rápidamente el agujero y la arena se volvió de un color rojo intenso. Después rajaron al animal, le sacaron las tripas y le quitaron la piel que luego pusieron de adorno en el corral de las mismas cabras. Esto probablemente era un aviso para lo que les iba a pasar tarde o temprano. Y es que igual que en España tienen un refrán “ que a todo cerdo le llega su San Martín”, aquí podían tener otro similar que dijera “a toda cabra le llega su Aid el quebir”, que es el día del cordero, en el que todas las familias Saharauis matan un cordero o una oveja o una cabra.

 

Continuará…..

 

 

El muro

El muro

Quizás no lo sepáis, pero ya os lo digo yo... El muro que Marruecos puso  para que los Saharauis no incurrieran en sus territorios, es el muro defensifo más grande del mundo. Mide 2.200 km. y está completamente minado. La mayoría de minas tanto antipersona, como antitanque son de fabricación española...

Sobran los comentarios... Creo.

Los camellos del Badía....

Los camellos del Badía....

En el viaje de vuelta de Tifariti nos encontramos muchos camellos pastando en grupos pequeños, pero cerca de llegar al muro nos encontramos un buen rebaño.

Bueno miento... Nuestro conductor dijo... ¡Mirad, camellos! y casi un kilómetro después los empezamos a ver... Ya os conté el refrán saharaui ese que dice: "más ve un viejo sentado que un joven de pie..."

Y es que los saharauis tienen una gran agudeza visual.

Un abrazo.

Cap. 7 Primer día en los campamentos

CAP. 7.  EL PRIMER DÍA EN LOS CAMPAMENTOS

 

Brahim abrió los ojos y no sabía dónde estaba. ¡Qué lugar era ese! Recordaba un cielo estrellado, sin duda el mayor espectáculo que habían visto sus ojos y luego… ¿dónde estaría?. Sin duda era una tienda, pero muy muy grande con un palo en el centro y toda cubierto de alfombras. Pero… ¡cómo había llegado hasta allí! No lo recordaba. En ese momento un niño pequeño, de unos 6 años entró en la estancia.

- Hola – y se quedó mirando con esos ojos que comparados con el tamaño de su cara eran como faros de coche.

- Hola – contestó Brahim- ¿quién eres tú?- no contestaba -¿Cómo te llamas? – siguió preguntando, pero no hallaba respuesta. De pronto, el niño salió corriendo y al cabo de un minuto más o menos, entró otra vez de la mano de Fadel.

- Hombre señorito, veo que ya has conocido a tu primo Mulay. Habrás dormido bien. Son casi las doce de la mañana.

- Sí he dormido muy bien, pero dónde estoy, no me enteré de nada anoche. ¿Qué pasó?

- No hace falta que lo jures, estabas como un tronco y no quise despertarte.

- ¿Dónde estamos ahora?

- Estamos en mi casa, en tu casa también. Y esto es una jaima. Es la casa típica de los saharauis. Como nosotros somos nómadas, nos gusta vivir en casas que te puedas llevar contigo, como los caracoles. Así que vivimos en tiendas de campaña como las llamáis vosotros, sólo que más grandes. De todas maneras, como llevamos mucho tiempo en los Campamentos de Refugiados, nos hemos construido también habitaciones de cemento y adobe. Ven que te voy a enseñar el resto.

Al salir de la jaima, Brahim pudo observar que estaba situada en el centro de un gran patio y alrededor de él había diferentes estancias de cemento o algo así. Justo a la izquierda estaba la cocina, con una encimera y la cocina propiamente dicha, con tres fuegos y un horno de gas. No había ningún mueble y los cacharros, ollas, sartenes, platos, vasos y cubiertos estaban todos metidos en un gran cesto. También había una nevera muy vieja.

A continuación le enseño el baño, que estaba situado en un rincón del patio a unos cuatro metros de la cocina y al lado de un montón de sacos y bolsas de basura. Esta era todavía más simple que la cocina. Era de apenas cuatro o cinco metros cuadrados, el piso era de cemento, como el de la cocina y había una parte blanca de cerámica con dos pies dibujados y un agujero.

- ¡Eso es el baño!

- Sí, se llama baño turco. Aquí hacemos nuestras necesidades. Ya aprenderás.

- Pero, bueno y…- dijo duditativo- no sé, y el lavabo, la ducha… En fin…No sé dónde os laváis.

- Aquí… Mira, ves este cubo de agua. Pues bien, te desnudas, te frotas con el jabón y luego te tiras agua por encima con este cubo (una botella de agua mineral cortada a la mitad).

Brahim no dijo nada, aunque sin duda se quedó imaginándose la escena…Y con cara un tanto extraña.

A continuación vieron otra estancia situada justo a unos metros, en frente de la entrada de la jaima.

- Este beit (habitación de adobe) lo utilizamos de almacén. Aunque cuando hay mucha gente lo limpiamos y también puede dormir gente.

Al salir Brahim observó que en el otro extremo del patio, entre las basuras y la jaima, había dos parabólicas.

- Y esto qué es, osea que no tenéis baño y tenéis dos parabólicas. Qué pasa que aquí veis el plus.

- ¿Qué? –dijo Fadel sin comprender- Con esto pillamos un montón de canales. Podrás ver las noticias en español si quieres. Tenemos una tele dentro de la jaima. Mira aquí está el agua. – y señaló un par de mangueras que había colgadas en el muro del patio, que estaba todo hecho de bloques de adobe-. Cuando quieras agua, coges la manguera, la pones sobre el cubo y cae el agua, cuando ya no quieras más, levantas la manguera y la vuelves a colgar.

- Y el agua ¿de dónde sale?

- Sale de las cubas que hay fuera de la casa. ¡Mira! - Salieron de la casa a través de una puerta de madera que había en mitad del muro-. Ves, son esas dos cubas. -Eran dos cubos de lata situados encima de una rueda de coche, de los cuales, salían un par de  mangueras.

- ¿Y cuando se vacían esas cubas qué hacéis?

- Hay un camión cisterna que trae agua de dos depósitos muy grandes que hay a unos siete kilómetros de aquí.

- Y esos dos depósitos… ¿No se les acaba nunca el agua?

- Si hombre. Claro que sí. Pero es que en esta zona hay lagunas fosilizadas, que son  grandes bolsas de agua que en vez de estar en la superficie están en el subsuelo. Y a través de pozos extraemos el agua.  

Parece que Brahim, con esta explicación pareció saciar su curiosidad por el momento. Después alzó la vista y echó una mirada enderredor. Había un montón de casas parecidas a la de su tío Fadel, una carretera de asfalto a unos cincuenta metros que cruzaba todo el campamento y justo a la izquierda a unos pocos pasos empezaban una especie de corrales hechos con trozos de latón, planchas de chapa rotas, como los que había en los tejados de los beits, pieles de animales y todo tipo de chacharros. Y tanto dentro de ellos como fuera, había un montón de cabras y ovejas.

Se encontraba absorto mirando el paisaje que estaba lleno de colinitas pequeñas, cuando su tío le sacó de su ensimismamiento.

- Vamos ven a desayunar. Que luego te espera una buena.

- ¿Qué me espera?…

- Luego vamos a ir a casa de tu tío Luchaad, que ha hecho una fiesta de recibimiento. Mataremos un par de cabras y tendremos hasta música y todo.

Por lo visto era la costumbre allí. Había que hacer una gran fiesta para recibir a los familiares que hacía tiempo que no veían. En ella se mataban un camello o varias cabras, se contrataba un grupo de música, se comían todo tipo de dulces y a veces duraban varios días.

En realidad este tipo de fiestas producen una alegría grandísima, pero también son un engorro para las familias, porque tienen un coste de dinero muy elevado y resulta muy difícil de afrontar para algunas. Aunque si no tienen dinero, se juntan varias familias para hacerlo o piden dinero prestado o se saca de donde haga falta.

Había gente allí que no había visto a sus padres, madres o hermanos en treinta y cinco años, porque estaban en el Sahara ocupado. Hacía unos años que la MINURSO (organismo de la ONU que se encarga de realizar el referendum, que nunca se realiza y de vigilar que no se produzcan violaciones a los derechos humanos, que se producen constantemente) estaba organizando viajes para que esos familiares pudieran verse.

 

Después de desayunar un vaso de leche de camella que estaba fortísima y que se bebió con un poquito de asco, pan con queso y una madalena, se pusieron a vestirse. Su tío se puso unos pantalones bombachos y una camisa de una tela que parecía de seda a juego con la darrá blanca.

- Tío vas impecable, ¡qué guapo!

- Mañana vamos al marsa (mercado) y te compramos a ti una. ¿Cómo la prefieres blanca o azul?

- A mi me gusta el rojo, porque soy del atleti ¿hay darrás rojas?

- Pues me parece que ese color no va haber. ¿Tú estás ya?

- Sí. Falta Mulay ¿dónde está?

- Mulay ya está en la fiesta junto con toda  la familia. Quieren darte una sorpresa y están todos allí esperando.

 

 

 

 

 

Foto: Territorios liberados

Foto: Territorios liberados

Aquí con nuestro amigo Luchaa un saharaui muy auténtico, antiguo jefe de la brigada Sumut, pero que hizo lo que muchos no son capaces de hacer... Dejar el liderato, para que otros puedan optar a ese honor.

Fue nuestro guía, acompañante y amigo por el viaje a los territorios liberados.

Fotos: territorios liberados

Fotos: territorios liberados

Aquí hay dos camellitos de dos años. Cada camello según los años tiene un nombre, los que tienen dos años se llaman lehuar.

 

FOTOS: territorios liberados

FOTOS: territorios liberados

Aquí en el pozo de Bir-lehlu, que significa, precisamente pozo de agua dulce