INFORME: SAHARAUIS
INFORME: LOS SAHARAUIS.
Hay dos libros muy buenos que hay que leer si quieres comprender la historia del Sahara. Con ellos sorprenderás a los mismísimos saharauis, además de obtener su estima por entender estos que eres una persona que conoce su historia y a su gente.
Estos libros son: “La historia prohibida del Sahara español” y “Guerra en el Sahara”, éste último, desgraciadamente ya descatalogado.
A través de estos libros comprenderás también la implicación que España y los españoles ejercieron en este territorio.
El último libro que estoy leyendo, aunque estuve a puntito de dejar de leerlo por su clara y palpable parcialidad a la hora de escribir y detallar las batallas de la guerra civil, también me ha sorprendido, porque define casi con exactitud todas y cada una de las impresiones que yo había anotado a la hora de definirlos y catalogarlos.
Este libro se llama “Smara, historia de una ilusión” y define a los saharauis antes del saqueo a su forma de ser y personalidad que les ha producido, en mi humilde opinión, la ayuda humanitaria. Por tanto hay algunas cosas que no las he vivido o sentido así, pero, de todas formas, me voy a atrever a escribirlo de forma literal. Haciendo unas pequeñas matizaciones a modo de paréntesis.
“Tienen una religiosidad profunda y menos fanática que la de otros pueblos islámicos; también respetan más a la mujer( el divorcio está desde muchísimo antes que en España y los cuernos, que merecen otro capítulo aparte, digamos que se toleran muchísimo más que en cualquier lugar del mundo) veneran a sus mayores; son puros de costumbres; no beben, apenas fuman y no conocen la droga ni la homosexualidad (lo de fumar, habrá que dejarlo para otras partes, aunque sí que es cierto que los mayores fuman la manilla, proveniente de Canarias, que es una especie de pipa a la que apenas le caven dos caladas o tres, por lo que evidentemente fuman menos. Aunque la invasión del american leyend, tabaco baratísimo e infumable, hace estragos entre la juventud. Lo de la homosexualidad es cierto, que no hay, aunque como en todos los lados, el día que salgan, pues saldrán…es evidente. Como dijeron de las meigas, haberlas hailas. Puede influír la tardanza en el hecho de que aquí en las casas no hay apenas armarios. Respecto a las drogas… todo llega, eso es un mal mundial, aunque lo cierto es que es difícil encontrarla); están ligados por arraigados vínculos familiares y de trivu; son tremendamente fatalistas: cuando os encontréis con alguna desgracia, siempre oiréis la misma palabra: mectub, estaba escrito; el hecho de que desde jovenes tengan que valerse por sí mismos les hace muy individualistas; son hospitalarios en grado sumo; veréis que a veces cuando estáis comiendo con ellos en una jaima, llegará un extraño que se pondrá a comer con vosotros sin que nadie le pregunte quién es ni de dónde viene: sólo se lo preguntarán después de haber comido. Son amantes de la educación y las buenas formas, y nunca llegan a las manos: si tenen que resolver una diferencia lo harán a tiros, pero jamás se enzarzarán en una pelea (lo de las armas serían otros tiempos, pero sí es cierto que yo desde que estoy aquí no he visto nunca una disputa que se resuelva con las manos y apenas he visto enfrentamiento alguno); no toleran la injusticia y los malos tratos, y aprecian la generosidad y el señorío, aunque debéis tene en cuenta que son insaciables: dad con tiento, y siempre haciendo esperar; son muy orgullosos y extremadamente resistente a las fatigas, al hambre, a la sed y a las privaciones; tienen un extraordinario sentido de la orientación y una notable agudeza visual (hay un refrán saharaui muy gracioso y que lo he podido comprobar literalmente que dice: más ve un viejo sentado, que un joven de pie). Sin embargo, son muy poco sentimentales e imaginativos (con excepciones muy agradables, como el Rubio, por ejemplo); son incapaces de comprender ideas abstractas como honor, patria o disciplina; sólo aceptan someterse, y hasta cierto punto a las personas que les demuestren que poseen las cualidades que ellos aprecian, que conozcan su país y que respeten sus costumbres y forma de vivir; son sensuales y curiosos y con un acusado e infantil sentido del humor; desconfían de lo que no conocen (un ejemplo muy claro es la comida, sólo comen lo que conocen y muy rara vez prueban algo que desconocen, aunque sea algo tan sencillo como pueda ser el orégano, el perejil, los calamares, el pulpo…); son indolentes, y jamás realizarán un esfuerzo que no sea estrictamente necesario” (Fernando Mata 1991, 99)
Lo de la comida es un ejemplo claro. Les gusta su comida y su forma de hacerla, que es básicamente de subsistencia, es decir, no le suelen poner nada de amor. Ponen la olla y se van a hacer el té. Al tiempo vuelven a la cocina y apagan la olla. Ya está la comida. Después les das una paella, con su azafrán, sus gambitas, con el refrito de verduras, el arroz en su punto y no les da ningún reparo decirte que no les gusta, que prefieren su arroz, que eso no se lo comen ni las cabras.
- ¡Aggg!, melh (salado, salado)- y se quedan tan frescos y tú con cara de alelao.
A mi entender hay cuatro situaciones y por tanto cuatro tipos de saharauis.
Los primeros son los que viven en los Campamentos. Gente que lleva aquí desde el año 1975 y sobre todo después del 91, fecha en que acaba la guerra y comienza el programa Vacaciones en Paz. A partir de ahí empieza a venir a los campamentos una ayuda humanitaria, muchas veces mal entendida y mal ejecutada que repercute en la forma de ser de estas gentes, aparecen las diferenciaciones sociales y económicas. Hace poco me dijo una amiga una frase que me entristeció mucho y que en parte tiene un poco de razón.
- Cómo ve un niño saharaui a un nasaraini (como un caramelo gigante)
- Cómo ve un adulto saharaui a un nasaraini (como un billete de 100 euros)
- Cómo se ve un nasaraini a sí mismo (como una duna, cubierto de arena)
Esto es un poco triste y gracias a Dios no es una cosa generalizada, pero es que desde España se han hecho las cosas muy mal a veces. No puede ser que las ayudas se hagan individualizadas de familia a familia. No puede ser que los proyectos de las asociaciones de amigos de un pueblo u otro hagan proyectos que no revisan ni evalúan, no puede ser que se hagan proyectos sin ejercer los acuerdos protocolorarios con las diferentes contrapartes y no puede haber contrapartes que sean solamente personas y ya está… Es decir, aquí se han saltado el manual de cooperación a la torera en multitud de ocasiones y así nos luce el pelo.
Por otra parte llevan 35 años siendo gobernados por el Frente Polisario, partido único y partícipe de la revolución y de la lucha armada por la independencia saharaui, ya contra los españoles, contra los marroquís o contra los mauritanos. Éstos, en un principio tenían unos ideales ejemplares y han formado una sistema de gobierno encomiable para una situación tan peculiar como la saharaui, pero amigos, son 35 años gobernando los mismos. Los mismos perros con los mismos collares o a veces intercanbiándolos…
El pueblo saharaui les apoya, en el sentido que han decidido que hasta que la situación se arregle prefieren no manifestarse, apoyan incondicionalmente a su partido, pero hay una frase que se dijo hace tiempo y que es una verdad como un templo: Renovarse o morir… En fin…dar paso a los jovenes, valorar las nuevas generaciones no es tan fácil como parece, sobre todo cuando tienes la sartén por el mango. La sartén de los huevos de oro, la sartén del manejo de la ayuda…
Los segundos son los que viven en los territorios liberados. No es que sea una gente definida. Los saharauis, van y vienen de estos territorios a su antojo. Sin embargo estos son los genuinos, los verdaderos saharauis que realizan la vida del desierto, los nómadas, beduinos, buscadores de las nubes, que disfrutan de una vida tranquila, pacífica, en su tierra, en su verdadero Sahara y no en una tierra prestada, bajo las requisas argelinas. Los territorios liberados constituyen el 22% del territorio total del país, conseguida gracias a la sangre, sudor y esfuerzo de muchos saharauis, que murieron en la guerra, pero que practicaban la guerrilla más terrorífica y certera. Con apenas un ejército de cuatro gatos con respecto al gran Marruecos, cargados de armas compradas a los españoles, franceses y americanos a golpe de acuerdos comerciales y talonarios, que empobrecían al pueblo marroquí, mientras que su monarca, descenciente del mismísmo Alah, se cubría de gloria y ostentación. Quizás sea la parte menos agraciada del país, pero es suya y pueden disfrutarla en libertad, practicando la vida que siempre les gustó. Con su frig, en sus jaimas, cuidando sus camellos y cabras. Bebiendo su leche, comiendo su carne y haciendo la famosa “merifisa” (especie de migas con carne, con la peculiaridad de que el pan se hace enterrándolo bajo las brasas).
Ésta tuve el placer de comerla en mi reciente viaje por estos territorios, donde descubrí al verdadero saharaui, donde mi corazón lloró de rabia y al mismo tiempo mi alma tiritó de vergüenza por haber pensado alguna vez que este pueblo no se merecía tanta ayuda. Este pueblo se lo merece todo. Su hospitalidad, su sensillez, su vida alegre y tranquila se funde pacífica con la naturaleza. ¡Y qué naturaleza! El paisaje árido, desolado, kilómetros y kilómetros de bastas llanuras de desierto de piedras y arena, apenas unos cuantos arbustos y taljas distribuidas desuniformemente rompen la monotonía de un paisaje desolador. Pero amigos, nunca antes había sentido que algo me llenaba tanto. Desde lo alto de las piedras de Erqueyez, montañas de la época del cuaternario donde un guia me explicó que habia dos tipos de piedras, la arenisca y las pedruscas,, y que estas últimas se formaron partiendo de un grano de arena, para crecer y crecer hasta hacerse montañas. En fin, a parte de esta graciosa explicación nunca antes he sentido la inmensidad y grandeza de la nada.
Creo que la narración anterior refleja sin más lo que he sentido por este pueblo a través de este viaje de apenas tres días. Gracias a Dios, walahi, porque si no lo llego a hacer no habría entendido nada en absoluto. Como tampoco entenderé la totalidad de la situación hasta que no viaje y conozca in situ lo que pasa en los territorios liberados. Y es que no es lo mismo ver que escuchar… No es lo mismo.
La tercera parte serían los saharauis de los territorios ocupados, que no Marruecos. Hoy mismo han venido algunos activistas de las zonas ocupadas, que han explicado las vejaciones, maltratos y violaciones a los derechos humanos que sufren los saharauis dentro de su país a cargo de sus ocupantes, los marroquís. No me cabe duda que debe ser un infierno vivir allí y sobre todo si defiendes una causa que trístemente mucha gente apoya de palabra o pensamiento, pero que poca gente obra para resolver o ejerce la omisión cuando debería no hablar, sino gritar para que se escuche bien. Qué prueba más feaciente que la que nos contaba y mostraba la misma Aminetu Haidar hace poco, pero que luego se diluyó como un azucarillo en el café. Nunca antes se ha hablado tanto del proceso Saharaui y sin embargo, no se contó absolutamente nada. La gran mayoría del pueblo, sigue desconociendo la verdad de lo que pasó y la realidad de lo que pasa.
Tendré que ir allí y ver con mis propios ojos lo que pasa para contemplar el círculo completo de la perspectiva saharaui. Faltarían únicamente aquellos que viven en el extranjero.
La cuarta parte. Los saharauis que viven en España, Mauritania, Argelia, Francia, Italia y otros países de Europa, América y África. Habría que distinguir dos clases aquí. La primera sería el entramado de relaciones exteriores que tiene el Frente Polisario por el mundo y que son los encargados de llevar a cabo las labores de relaciones exteriores y peticiones de ayuda y cooperación. Estos tienen la gran suerte de beneficiarse de muchos privilegios que otros saharauis tienen simplemente vetados, y son gerifaltes del partido, evidentemente. Los otros son los muchos saharauis que, muy bien formados o poco, trabajan por el resto del mundo (muchos de ellos en España) y envían dinero a sus familias en los campamentos, para que puedan soportar la cada vez más cara vida allí. O debería decir aquí, porque aquí estoy, y puedo comprar la comida, pero y ellos… ¿pueden?...
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