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Una aventura en Sahara

CAP. 15. La última aventura antes de Tifariti

CAPÍTULO 15. LA ÚLTIMA AVENTURA ANTES DE TIFARITI

Brahim salió con su fiel escudero Lafdal o más bien al revés. Estuvieron todo el día en la calle, después de que el viento caluroso se calmara. Lamentablemente para nuestro amigo Brahim, no encontraron por ninguna parte a Rabab. Por lo visto se había ido a El Badía, a Tifariti, a los Territorios Liberados, justo al sitio que su tío Fadel le había dicho que iban a ir.

Ese día se acostó, pero no se durmió rápido como de costumbre. Se quedó pensando en la historia de su pueblo. Le había gustado mucho oír la narración de su tío y estaba deseando que prosiguiera, para averiguar todo acerca de la cultura, la historia, el desenlace de la guerra, cómo habrían llegado a vivir en una tierra inhóspita como la Hamada, cómo serían los Territorios Liberados y allí hablaría por fin a solas otra vez con Rabab. Había pensado decirle muchas cosas cuando la viera y ya sabía el suficiente hasanía para intentarlo.

A la mañana siguiente, cuando despertó sintió algo distinto de los días anteriores. Había tenido un sueño muy raro. Estaba con su primo y Rabab bañándose en una especie de charca de agua y debía ser de noche, porque estaba muy oscuro. Seguidamente oyeron unas voces que hablaban como una radio que le faltan pilas. Por último después de un silencio sepulcral el techo se abrió y una luz radiante que le cegó los ojos le despertó.

Esa mañana, como todas las demás se dirigían a la escuela, cuando de repente su primo se paró, puso las manos en jarra y comentó contento:

- Brahim, hoy hace calor. Vamos a enseñar algo a ti.

- Se dice, voy a enseñarte algo…

Y sin mediar más palabra, giró sobre sus talones y cambió el camino radicalmente. Brahim se quedó un instante parado y luego le siguió. No le quiso explicar dónde iban, estaba muy misterioso.

- Pero, ¿y la escuela?

- Mira niño, no faltan profesores a escuela, pues nosotros también.

Y empezó a silbar y a aligerar el paso. Cuando habían recorrido unos cuatro kilómetros, se veían unas pequeñas güeras con árboles, lo cual era bastante extraño allí. Nos subimos a una de ellas y se divisaban una especie de bancales. Había un campo de cultivo allí. Parecía increíble.

- Ahora no ruido. ¡Vamos por allí!

Seguidamente bajó la colina con mucho cuidado y casi de puntillas. Brahim le siguió como si fueran en una expedición secreta a capturar al enemigo. Ya no hablaban sino que se hacían gestos con la mano. Anduvieron escondiéndose así como diez minutos, cuando llegaron a una construcción de cemento, que tenía un portón redondo de hierro en el suelo.

-Quíta ropa. Venga. –Al tiempo que él mismo hacía lo propio.

Brahim se quitó la ropa, pensando que su primo se había vuelto loco. Y una vez su padre le había dicho que a los locos es mejor no llevarles la contraria. Por lo tanto…

Su primo no podía, por lo que le pidió ayuda y entre ambos consiguieron abrir la tapa redonda, que pesaba un quintal.

- ¡Madre mía!

- Venga salta y no ruido, que esto está prohibidísimo…

2 comentarios

joaquín... -

Ya he escrito los últimos capítulos de Brahim...
Están dedicadas a ti. Mi más fiel lector...

Erik Fente -

!Hola Joaquín,soy Erik¡
¡Como estás!Espero que no pases mucho calor por allí.Aquí ya ha venido el calor,por otra parte en el cole seguímos de examenes y creo que no se terminan nunca.
¿Y tú ya has acabado con los examenes?.
Me ha gustado mucho la historia de Brahím,pero lo de los españoles"no",pero mamá me ha dicho eso pasaba hace mucho tiempo,igual que la esclavitud,pero no me parece bién.
¿Joaquín tú vas a estar el próximo año en 4ª con nosotros?.
Bueno te dejo porque me dijistes que estabas muy liado.
Un abrazo de tu joven padawan
ERIK