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Una aventura en Sahara

CAP. 16. ¿EL ELEGIDO?

 

CAP. 16. “ES BRAHIM EL ELEGIDO”

Nunca antes le había sabido tan rico un baño, aunque fuera en un pozo de agua, destinado a regar los bancales del 9 de junio. Estaban los dos disfrutando, cómplices de una aventura insólita, cuando Brahim rompió el silencio para comentarle a su mejor amigo, algo que le estaba rondando por la cabeza:

- Ayer tuve un sueño realmente extraño. Al levantarme tenía una sensación agridulce, porque el sueño era bonito, estábamos bañándonos, como ahora y disfrutábamos mucho, pero parecía tan real que daba miedo.

- ¡Claro, sí da miedo! ¿Dices tú, que tu ya sueñas esto?

- Sí, era muy parecido, solo que había una persona más.

Lafdal en ese instante se acercó a la escalera de hierro que subía hacia el exterior, con cara de asustado.

- ¿Pero qué haces? ¿Dónde vas? –preguntó Brahim.

- A ver, no personas aquí, aquí guardias y muy malos. Con pulgas malas.

- jijijijiji – se rió “por lo bajini” y es que a veces le hacía mucha gracia la forma de hablar de su primo.

- Iale, Iale, gum gum.

- ¡Que pasa! – comentó Brahim, ahora ya alarmado.

- ¡Guardia viene. Vamos!

Los chicos salieron de allí escopetados. Cogieron la ropa y empezaron a correr mientras poco a poco iban poniéndosela como podían. Cuando ya se sintieron a salvo Brahim iba a preguntar qué había pasado y de nuevo le interrumpió Lafdal.

- Calla. Coge piedra.

- ¡Qué! Otra vez, mira que estás loco, pues esta vez no te voy a hacer caso.

- Mira allí. Perros.

- ¡Ay mi madre!

Brahim notó un escalofrío que le subió por los pies y le llevó hasta por detrás de la cabeza. Un grupo de unos cinco perros les cortaba el paso y había otro par de ellos más a la derecha. Además no parecían que estos fueran perros de los que se les puede acariciar.

- Despacio, anda despacio –dijo Lafdal mientras caminaba hacia delante-. Mira bien y da perro.

Mientras iba caminando, sin perder de vista a los perros que permanecían inmóviles, se agachó para coger un palo.

De pronto el perro que estaba más cerca se arrancó. Lafdal soltó la piedra con rabia y el perro se tambaleó un poco pero siguió hacia él. Brahim lanzó la piedra con todas sus fuerzas, pero falló. El perro pegó un saltó tremendo que iba directo a la yugular de su primo, cuando de repente, con un impulso de superhéroe, Brahim se adelantó un paso e interceptó al perro, como si fuera una bola de béisbol dándole un golpe preciso. Si estuviera en el estadio sin duda hubiera hecho un “home round”.

El perro salió huyendo herido de verdad y los demás debieron pensárselo, porque no se atrevían a continuar… Los dos amigos con movimientos lentos empezaron a alejarse y cuando estuvieron a una distancia más o menos segura empezaron a correr como alma que lleva el diablo.

- ¡Hoy tú! ¡no normal! – y no dijo más pues su español era muy limitado, pero pensó que su primo era alguien especial, no había temblado cuando el peligro normalmente te deja petrificado sin saber actuar. Probablemente le había salvado la vida, por no hablar del sueño. Eso sí que quitaba el sentido. Adivinaba cosas a través de los sueños. Quizás fuera un chorfa descendiente del profeta, quizás fuese el elegido para salvarles del exilio y llevarles de vuelta a la tierra prometida, a su tierra.  

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