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Una aventura en Sahara

cap. 2 El tío abuelo

cap. 2 El tío abuelo

Cap. 2                “Mi tío abuelo”.

 

- Hola Brahim, ¿Qué tal el colegio? –le preguntó la madre.

- Bien – contestó el muchacho sin pensar en otra cosa, salvo en el señor que estaba al lado de su madre. ¿Quién sería ese señor y qué narices hacía al lado de su madre? Nunca jamás le había visto antes. De la familia seguro que no era porque lo habría visto y tampoco era un vecino, ni un amigo de su madre… Antes de que le diera tiempo a preguntar, su madre le dijo que se metiera en el coche.

De camino a casa, no pronunciaron ninguna palabra. La radio hablaba de la crisis de España. Todo el mundo hablaba de la crisis, aunque Brahim no había notado nada. Su madre seguía trabajando de enfermera en el centro médico del pueblo y él no había notado nada en especial, aunque según decían, había mucha gente que había perdido el trabajo y la culpa de todo lo que pasaba la tenía “Zapatero”. Ese hombre, que era el presidente de España, debía ser muy malo, porque todo el mundo se metía con él. Brahim pensaba que Zapatero era como su amigo Carlitos, que siempre tenía la culpa de todo, aunque, a veces, no hubiera hecho nada. Siempre se las cargaba… como era “el malo” de la clase... Carlitos le caía muy bien y siempre le defendía de todos. Sobre todo un día que unos de la clase de cuarto le insultaron, llamándole moro mierda. A veces había tenido problemas por su nombre, pero nunca nada serio. Sin embargo, ese día esos chicos le querían meter en el contenedor de la basura. Hasta que llegó Carlitos apuntándoles con su tirachinas. Nadie se metía con Carlitos. Sobre todo si tenía cargado el tirachinas. Le llamaban Carlitos Tell, por algo sería.

Casi cuando estaban llegando a casa, el anciano dijo:

- No deben quejar tanto… Estos dicen están en crisis, les mandaba yo a los campamentos del Sahara. Para que vean crisis. ¡Ainta fueiset!

Brahim pensó que el señor hablaba un castellano extraño, y con un acento parecido al que tenían los moros. En Tomelloso había unos que tenían un locutorio, donde vendían también golosinas, que hablaban de forma parecida, pero sin duda no vestían como el señor que estaba sentado en el asiento del copiloto al lado de su madre.

Al entrar en casa Ana le dijo a su hijo que se fuera a la habitación a hacer la cama, porque se la había dejado sin hacer. Después de hacer sus obligaciones y colocar los libros de la mochila en el escritorio, fue a la cocina a por la merienda. Pero allí no había nadie.

Su madre y el anciano le esperaban sentados en el comedor. Con cara seria su madre le comentó que tenían que hablar.

- Hijo, he pensado muchas veces en hablar contigo de esto. Nunca he sabido cómo te lo iba a decir, pero creo que ya eres lo suficientemente mayor para escuchar lo que tenemos que decirte. Además la aparición de tu tío abuelo aquí, ha precipitado un poco las cosas.

- ¿Cómo que mi tío abuelo? No entiendo nada mamá, ¿Qué pasa?

- Hijo, yo no soy...Eres…- El señor tomó la palabra cortando a la madre que no encontraba las palabras adecuadas.

- Brahim. Mi nombre es Fadel Mohamed Zawa, yo igual que tú somos de tribu de ulad lab. Desde mucho, mucho tiempo ulad lab tribu guerrera, defienden los pastos y el ganado de nuestra gente en el Tiris. Nosotros vivir cerca de la cueva del diablo, uno de los lugares más bonitos del Sahara. Nosotros ser famosos por fuertes guerreros y grandes poetas. Eramos tan buenos disparando como componiendo versos. Los poetas guerreros llamaban a nosotros. De hecho, no te hacías un hombre hasta que no aprendías a componer y a disparar

Brahim, no se podía creer lo que estaba escuchando. Fadel, su tío abuelo, habló sin parar durante dos horas sin parar, contando la historia de la familia.

Una historia increíble…

Si queréis saber la historia de la familia de Brahim, tendréis que pedírmelo a través del blog… Vosotros veréis… Pero es una historia alucinante…

1 comentario

CarmenLourdes -

si. sigue por fa